NACIONALIDAD TERRITORIAL DE CELTIBERIA

 

 

TERRITORIO DE PELENDONIA

 

 

 

 

Teoría aquitana. AMPLIAR

Aproximación territorial.

(No abarca Sauia ni Numantia, reconocidas pelendonas).

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De lo que más tarde sería considerado Celtiberia, los PELENDONES fueron el primer grupo tribal en llegar a la Península. Se cifra la llegada de los pelendones a nuestras tierras en torno a los  siglos VIII-VII A.C., atravesando el paso de Roncesvalles, desde Aquitania. Los pelendones que, de acuerdo a la idea general sobre los celtíberos, tenían una estructura patriarcal y tribal -que a veces se interpreta como "matrilineal" debido a la consideración social de la mujer en igualdad con el hombre, como procreadora y eje de la actividad cotidiana-, llegaron organizados en clanes, independientes pero coordinados. Su interrelación era notable. Regidos por  consejos de ancianos, llegaron a expandirse sin perder la conexión, controlando en cortas distancias espacios comunales desde asentamientos de tipo familiar.

 

Pese a la profusión de indicaciones diferenciadas sobre las aportaciones celtas a lo largo de varios siglos, se distinguen en líneas generales dos oleadas de carácter "invasionista".  Desde un primer asentamiento territorial, parece asumirse que los pelendones fueron empujados y/o asimilados en las zonas bajas por una segunda oleada, concentrando su espacio y su cultura en las serranías del Norte de la Meseta. Así, por el norte fueron avecindados por los berones que ocuparon gran parte de lo que hoy se conoce como Rioja y, por el sur, lo harían con los arévacos, también mencionados como "vacceos del extremo", la tribu más extensa y pujante de Celtiberia, que ocuparía el resto de lo que sería Soria, y zonas de Segovia y Guadalajara. Estos vecinos habrían llegado en torno a tres siglos después aportando un grado de civilización más avanzado.

 

En su relación con los arévacos -según los especialistas- se habría perdido la titularidad de Numancia y las tierras llanas. Se asume la preeminencia de la tribu más fuerte, más avanzada y con mayor actividad agrícola, pero por otro lado se afirma una coexistencia y afinidad que pudo llegar a cubrir la falta de referencias sobre los pelendones en espacios temporales en los que pudo incluirse conceptualmente dentro del grupo arévaco. Según referencias, la ciudad de Numancia habría sido restituida a los pelendones por intereses administrativos romanos hacia el s.I D.C., después de su despoblamiento en el 133 A.C., tras la derrota final. Arévacos y pelendones, considerados ya bajo la administración del Convento de Clunia, formarían juntos la llamada Celtiberia Ulterior, diferenciada de la Citerior o más relacionada con el Valle Bajo del Ebro, y cabecera del Tajo, hoy tierras de Aragón o Castilla La Mancha.

 

 

 

 

 

 

Aproximaciones de B. Taracena

 

Los PELENDONES se describen como gentes ganaderas y montaraces, relacionadas con la trashumancia. La cualidad apuntada por algún autor sobre su nomadismo-trashumante parece contradecirse con la calidad de sus asentamientos, especialmente a partir de su celtiberización, momento en que se permeabilizan en cuanto a las nuevas influencias, sobre cerámica, hierro, constructivas, o culturales, aportadas por sus vecinos. El ámbito pelendón termina por identificarse a través de las características del denominado "Castro Soriano", término acuñado por B. Taracena (Soria 1895 /Madrid 1952), generalmente asumido por los estudiosos de esta región. Las características de estos emplazamientos, como son la altitud (1200-1400m.), su extensión (1-2 has.), su sistema de amurallado único (a veces parcial, completado por flancos inaccesibles y piedras hincadas), restos cerámicos (a mano, con escasas ilustraciones), distribución un tanto anárquica de sus viviendas..., parecen describir por sí mismas el espacio territorial del asentamiento de este colectivo.

 

Juan Loperráez Corvalán, ya en el s.XVIII, localiza a los pelendones en los Montes Distercios, que corresponden a la región que hoy se describe. Aunque prestigiosos especialistas actuales aportan argumentos distintos en cuanto a su precisión y exactitud, en base a las localizaciones  que responden a las características arqueológicas de dichos asentamientos, el territorio pelendón parece suscribirse, generalizada y bastante nítidamente, a las serranías y estribaciones de La Demanda y de Covarrubias, limitando con turmogos; de Urbíón, de Neila, Cebollera y Cameros hasta el límite con los Berones; de Cabrejas, del Resomo y de la Umbría, al límite con los arévacos, y de las estribaciones del Moncayo limitando con vascones y lusones. Incluiría también cabeceras y cursos altos de ríos como el Duero,  Arlanza, Linares, Alhama, Najerilla (o Neila). Poblaciones como Canales de la Sierra, "las Viniegras", Cervera, Cornago, Fitero, Ágreda-Muro, Soria-Numancia, Ocenilla, Vinuesa, San Leonardo, Salas, son enclaves que marcan las referencias aproximadas de los confines de su territorio.

 

Siguiendo las delimitaciones territoriales y administrativas actuales su zona de influencia abarcaría, en líneas generales, el territorio serrano del sur riojano, el sureste burgalés, el norte soriano y tocaría ligeramente Navarra y el oeste zaragozano. A nuestro entender, cinco provincias, cuatro comunidades autónomas: Castilla, Aragón, Rioja y Navarra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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