CELTIBERIA, REALIDAD

HISTÓRICA

 

 

 

 

DEFINICIÓN Y OBJETIVOS

 

El Proyecto Ruta Celtibérica está impulsado por el Centro de Estudios Celtibéricos de Segeda y el Ayuntamiento de Calatayud. La apoyan todos los investigadores arqueólogos que actualmente trabajan en la Celtiberia y un gran número de asociaciones sin ánimo de lucro e instituciones publicas y privadas.

 

De hecho, la Ruta Celtibérica pretende, a partir de la investigación de una realidad histórica, la potenciación conexionada y conjunta de un Patrimonio que investigadores con marcado carácter interdisciplinar, agentes sociales, políticos y administrativos vienen poniendo en valor en estos últimos años de forma individualizada. La creación de la Ruta Celtibérica tiene como objetivo ofrecer una imagen e identidad conjunta y coordinada de las diferentes actividades surgidas y vinculadas con los celtíberos, y que vienen dando lugar a publicaciones, congresos, exposiciones, actividades docentes, yacimientos arqueológicos acondicionados para su visita, aulas y centros interpretativos, museos, caminos, eventos y representaciones teatrales surgidas para rememorar acontecimientos históricos vinculados con los celtíberos. La coordinación de estas mutiles actividades se ofrece como la única formula para el desarrollo de un turismo cultural temático. Y servirá de base para impulsar medidas para la protección y conservación del Patrimonio celtibérico, el desarrollo de nuevos lugares visitables y actividades que tiendan a ofrecer un mayor conocimiento y disfrute de una cultura única en el marco europeo, que como pocas puede ofrecer desde la diversidad de su origen, formación y desarrollo un ejemplo de creación de la actual identidad europea.

 

La Celtiberia, territorio histórico que tuvo su existencia en la Antigüedad, se asienta en el interior de la Península Ibérica, en el Sistema Ibérico Central y su reborde montañoso con las cuencas del Ebro, Duero y Tajo. Sus aproximadamente 61.643 km2 se comparten por las Comunidades Autónomas de Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla-León, Navarra y La Rioja.

 

Caracteriza dicho territorio su despoblación y extrema ruralidad. Sus 563.362 habitantes se distribuyen en 1.291 poblaciones, de las que sus tres únicas capitales provinciales, Cuenca, Soria y Teruel, se encuentran entre las menos pobladas de España. Su densidad media de 9 habitantes por km2 la convierten, pues, en una de las zonas más desérticas de Europa. Además, la emigración de jóvenes y adultos, especialmente la población femenina, junto con el envejecimiento de la población, marcan un futuro todavía mas desolador, sino se modifican estas tendencias.

 

Pero no siempre fue así. Ciudades celtíberas como Arcóbriga, Arecoratas, Bílbilis, Contrebia Belaisca, Contrebia Carbica, Contrebia Leucade, Ercavica, Numancia, Uxama, Segeda, Segóbriga, Turiaso, Tiermes, etc., fueron en otro tiempo capitales y cabezas de territorios, ricos y poblados. Actualmente sus ruinas se sitúan en parajes naturales de gran belleza, configurando la base de un patrimonio cultural y natural indiscutible. Un valor de primer orden con el que incardinar un desarrollo sostenible del territorio a partir del turismo cultural y natural. La Ruta Celtibérica se configura como la red que otorgue identidad a la población y contribuya a su desarrollo cultural y económico.

 

 

La Ruta Celtibérica como Itinerario Cultural Europeo

 

En el año 1987 el Consejo de Europa reconoció el Camino de Santiago como el primer Itinerario Cultural Europeo, iniciando una política que tendrá como hito destacado la creación en 1997 del Instituto Europeo de Itinerarios Culturales y el encargo al mismo en 1998 del desarrollo del programa de los Itinerarios culturales, como "un instrumento de legibilidad de los valores europeos que surgen de la complejidad de las culturas y las sociedades que han formado Europa", redactando una serie de normas que han permitido que se hayan reconocido en España otros cuatro Itinerarios: el Legado de Al-Andalus (1997), el Camino de la Lengua Castellana y su Expansión por el Mediterráneo: las Rutas de los Sefardíes (2002) y la Ruta de Don Quijote (2007). Todos ellos forman parte de una lista integrada por 37 itinerarios culturales europeos, entre los que se encuentra tres con los que la Ruta Celtibérica tiene estrecha relación: Los Celtas (1990), dado que los celtas son uno de los tres componentes básicos de la cultura celtibérica, junto con los iberos y romanos; Itinerarios Europeos del Patrimonio de las Migraciones ( 2004), pues como ejemplo de migración se identifica la llegada de los celtas a la Península Ibérica y La Ruta del Hierro de los Pirineos (2005), ya que en el marco de la Ruta Celtibérica las explotaciones férricas de Sierra Menera, iniciadas en época celtibérica, se consideran una de las mas importantes de Europa.

 

El Comité de Ministros del Consejo de Europa adoptó en diciembre de 2007 la Resolución CM/Res(2007)12 por la que se establece un nuevo reglamento sobre los itinerarios culturales donde se definen los nuevos criterios a tener en cuenta para formar parte de los mismos. El cumplimiento de estos por la Ruta Celtibérica justifica la presente solicitud para su reconocimiento por el Instituto Europeo de Itinerarios Culturales como una nueva Ruta Cultural Europea.

 

Se señala en esta Resolución que "los principales objetivos de la cooperación cultural europea son promover la identidad europea en su unidad y diversidad, para preservar la diversidad de las culturas europeas y promover el diálogo intercultural y facilitar la prevención de conflictos y la reconciliación". Añadiendo que "Teniendo en cuenta que la identificación de las influencias, los intercambios y la evolución que han formado la identidad europea facilita la toma de conciencia de una ciudadanía europea basada en valores compartidos; Considerando que es esencial que las generaciones mas jóvenes tomen conciencia de una identidad y una ciudadanía europea y los valores comunes que se encuentran en su base; Teniendo en cuenta que, para promover y hacer mas visibles estos valores comunes, debemos promover la comprensión de la historia europea, sobre la base de su patrimonio material, inmaterial y natural, a fin de mostrar los vínculos que unen a las diferentes culturas y diversos territorios en Europa". Los celtíberos muestran en su proceso formativo la fusión de elementos celtas e iberos y su progresiva integración en la cultura romana. En su desarrollo histórico y en su Patrimonio sintetiza, pues, la diversidad de origen de diferentes factores culturales procedentes de la Europa Central y Mediterránea, ofreciéndose como un ejemplo singular de creación de la identidad europea.

 

Se indica también: "Tomando nota de que la identificación de los valores europeos y el patrimonio cultural común puede realizarse en torno a rutas culturales de la historia de los pueblos, la migración y la difusión de grandes corrientes europeas filosóficas, religiosas, culturales, artísticas, científicas, técnicas y comercial; Tomando nota de que dichas rutas se prestan a proyectos europeos de cooperación a largo plazo en los ámbitos de la investigación, la valoración del patrimonio, la cultura y las artes, los intercambios culturales y la educación de la juventud, el turismo cultural en Europa y desarrollo cultural sostenible". La Ruta Celtibérica cumple en su estado actual todos los planteamientos aquí reseñados. Su potenciación e impulso con el reconocimiento de Ruta Cultural Europea no hará sino desarrollar los criterios establecidos por el Consejo de Europa en esta Resolución. Con ellos se cumplirá otros de los objetivos marcados en el texto: "Teniendo en cuenta que esta estrecha cooperación moviliza un gran número de actores, organizaciones, instituciones y estructuras en Europa, contribuyendo así a la construcción de Europa; Teniendo en cuenta que intelectual y proporcionar asistencia técnica a esta cooperación, que requiere recursos humanos y financieros, es necesario establecer un marco operativo para la reafirmación oficial de valores fundamentales, la evaluación cualitativa y cuantitativa de la aplicadas, la formación de actores y una comunicación coherente; Considerando que dicho marco permite la búsqueda de objetivos comunes y garantiza la calidad de iniciativas.", al implicar en el desarrollo y potenciación de la Ruta Celtibérica a las diferentes personas y entidades, oficiales y privadas, que hasta el presente vienen actuando de forma aislada y desconexionada en torno al Patrimonio Celtibérico. Creándose en su nueva identidad un nuevo marco donde se integrarán nuevos agentes, lo que supondrá un mayor desarrollo en el conocimiento y puesta en valor de este singular Patrimonio, tan necesario para el desarrollo rural sostenible de un territorio desertizado.

 

 

Fundamento de la Ruta Celtibérica

 

La Ruta Celtibérica se fundamenta en cuatro pilares. La Historia de las poblaciones conocidas en la Antigüedad como celtíberos. El Patrimonio Histórico celtibérico, representado en los yacimientos arqueológicos y en los objetos en ellos localizados y depositados en museos. Los caminos que recorren el territorio de la Celtiberia, uniendo los antiguos hitos históricos y atravesando parajes naturales de reconocido valor ambiental. Y los eventos que actualmente se desarrollan relacionados con el pasado celtibérico, que basados en la investigación y documentación mas rigurosa, acogen congresos y reuniones científicas; exposiciones; actividades de carácter experimental, didáctico y docente; representaciones teatralizadas de carácter histórico, etc. Con estos eventos se pretende la sensibilización y formación de la juventud y sociedad en general para el conocimiento y disfrute de un pasado histórico único. El hecho de que en el desarrollo histórico de los celtíberos se integren tres ámbitos culturales tan diferentes como el celta, el íbero y el romano, configura uno de los ejemplos mas claros y singulares de unión y síntesis de la diversidad cultural europea.

 

 

La Historia, un legado convertido en Patrimonio

 

Cuando Roma conquistó el interior de la Península Ibérica identificó un territorio, Celtiberia, y una población, celtíberos, con entidad propia. Al igual que otros términos compuestos de la Antigüedad como celtoligures o helenogalatas, surge desde fuera del grupo al que define. En nuestro caso, identifica a celtas en territorio ibérico.

 

Las investigaciones arqueológicas, documentales, lingüísticas e históricas han demostrado la peculiaridad de su lengua, indoeuropea de la familia de las célticas, y cultural, con una amalgama de elaboraciones propias e influencias de otros grupos. Dando como resultado una identidad histórica diferenciada, al igual que otras poblaciones de la Europa de la Antigüedad, como los etruscos.

 

La primera referencia sobre los celtíberos se debe a Tito Livio y hace mención a acontecimientos del año 218 a.C. Sin embargo, en este primer momento, identifica como tales a poblaciones celtas que vivían en el interior peninsular, lugar en donde los cartagineses reclutaban a mercenarios denominados celtíberos. Será a partir del avance romano por el Ebro, a inicios del siglo II a.C, cuando se comience a definir y concretar la Celtiberia en torno al Sistema Ibérico central. La resistencia de Numancia a su conquista por Roma dio lugar a que los celtíberos alcanzaran fama en la Antigüedad.

 

La región geográfica identificada como Celtiberia queda plenamente delimitada e identificada por autores del inicio de la etapa imperial romana, como Plinio, Estrabón y Ptolomeo, en los cuales encontramos relación de las etnias y ciudades atribuidas a los celtíberos, pero va a ser la actividad arqueológica la que anualmente viene realizando nuevos descubrimientos y con ellos incrementando el conocimiento de la sociedad celtibérica.

 

 

 

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