CELTIBERIA, REALIDAD

CULTURAL

 

 

 

CONTREBIA VELAISCA

 

 

 

PRECEDENTES DE LA CIUDAD, EXTENSION, Y DOCUMENTOS ESCRITOS

El yacimiento de la Edad del Hierro del "Monte del Putallao" (María de Huerva, Zaragoza)

 

 

El yacimiento arqueológico del Monte del Putallao fue descubierto por D. Manuel Pellicer (p. 145), en el transcurso de unas prospecciones arqueológicas, el día 21 de junio de 1956. Se ubica a unos 3 km en línea recta del Cabezo de las Minas (Botorrita), lugar central de la ciudad celtibérica de Contrebia Belaisca. Su nombre puede derivar de "pueyo tallado", es decir, banco de piedra cortado; actualmente se le conoce en Botorrita como Cerro Visera. Ambas denominaciones hacen referencia a su forma, la primera a la global, y la segunda a la de su parte superior. Se incluye el monte en el término municipal de María de Huerva, situándose en la linde con el de Botorrita.

 

En el verano de 1989 este yacimiento fue redescubierto por el escultor D. Miguel Angel Arrudi, cuando efectuaba orificios en el terreno con objeto de preparar las bases de un proyecto artístico que entonces terminaba de perfilar. Analizado el terreno, puede apreciarse que, en efecto, apenas quedan restos de cerámica y cenizas en la parte superior del monte, aunque se conservan vestigios, cuya entidad debería establecer una excavación arqueológica, en las laderas del mismo.

El análisis de los materiales proporcionados por el Sr. Arrudi nos lleva a concluir que las cerámicas encontradas corresponden a lo habitual en un poblado, y no en una necrópolis. Podrían haberse utilizado como contenedores de ofrendas, pero no de difuntos. Su cronología es muy amplia: desde la I Edad del Hierro hasta la aparición de la cerámica a torno, y conviviendo con ésta. No olvidemos, al respecto, que este tipo de vasijas aparece en Contrebia Belaisca en niveles arqueológicos de los siglos III y II a.C.

 

En resumen, podemos decir que el Monte del Putallao se ocupa en la I Edad del Hierro, hacia el siglo VII a.C., siendo abandonado, muy probablemente, cuando comienza aquí la etapa urbana del mundo celtibérico, con la fundación de la próxima Contrebia Belaisca, en el siglo III a.C. Al respecto, podemos decir que este yacimiento pudo ser:

 

A) Un pequeño poblado, como los que es frecuente encontrar en los alrededores de los núcleos urbanos indígenas, y que desaparecieron al fundarse éstos.

 

B) Un lugar para uso cultual, de la índole que fuere, lo cual podría explicar la existencia de restos arqueológicos en un monte cuyas condiciones orográficas, de disponibilidad de espacio (como ya señaló Pellicer), y de acceso a recursos hídricos, distan mucho de ser las óptimas para acoger un hábitat humano.

 

Aunque nosotros nos inclinamos por esta segunda posibilidad, no podremos aclarar la duda sobre la funcionalidad de este yacimiento hasta que no se proceda a efectuar en el mismo una excavación arqueológica suficientemente amplia.

 

DELIMITACION DE LA EXTENSION DE CONTREBIA BELAISCA

 

Habiendo recibido en 1996 el encargo por parte del Ayuntamiento de Botorrita, de realizar las preceptivas prospecciones arqueológicas para incluir sus resultados en el proyecto de ampliación de zona urbana de la localidad, dado que en este término municipal se ubican varios yacimientos arqueológicos, siendo el más conocido el de Contrebia Belaisca, procedimos a delimitar exactamente la zona arqueológica. Para ello se han efectuado tanto prospecciones superficiales 'de visu', como pequeños sondeos comprobatorios, de forma que hemos obtenido la información arqueológica correspondiente a las zonas incluidas en la propuesta de ampliación e, igualmente, a las que colindan con ellas. Desde el punto de vista científico, lo principal ha sido comprobar que la ciudad se extiende mucho más de lo que se pensaba y en su momento se valló, alcanzando sus restos una superficie de cerca de 250.000 m2. Nuestros visitantes disculparán que no incluyamos planos, por motivos de conservación y seguridad del yacimiento arqueológico.

 

LOS BRONCES DE BOTORRITA Y LA BOLA DE CATAPULTA

 

El Gran Bronce de Botorrita

El 20 de octubre de 1992 se recuperó el tercer documento escrito sobre bronce, y segundo en lengua celtibérica, hallado en la ciudad de Contrebia Belaisca.

 

Traspasando el camino vecinal que hay al sur del Cabezo de las Minas, lugar central del yacimiento, se sitúa un campo de propiedad particular que el Ayuntamiento pensaba utilizar como parking para las visitas turísticas y culturales, una vez hubiera sido convenientemente acondicionado para ello. Por tanto, antes de acometerse en él ninguna labor preparatoria se procedió a realizar catas arqueológicas preventivas para asegurarnos de que no se produciría ningún daño irreparable en el contexto arqueológico-histórico de Contrebia Belaisca.

 

La primera cata se efectuó en dicho campo, situado al sureste del Cabezo, en un punto donde se observaba una pequeña elevación del terreno, y se trazó un cuadro de 2 X 2 m. Tras eliminar el nivel superficial, compuesto de tierra y de la gravilla del propio terreno, vimos asomar en la zona sureste la esquina, perfectamente escuadrada, de un objeto de bronce; concentramos los esfuerzos de la excavación, manteniendo el más riguroso cuidado, en esta zona, con el resultado de haber rescatado una gran placa de bronce escrita en semialfabeto ibérico y lengua celtibérica, conocida ya como el "Gran Bronce de Botorrita". Se encontraba incrustada en la roca natural a 60 cm de profundidad, y su punto de hallazgo dista 88'30 m de la muralla del siglo V/IV a.C. y unos 65 m del foso. Existen noticias antiguas de la presencia de opus tesellatum en el inmediato entorno de este lugar (Pamplona, p. 148) y más recientes del hallazgo de glandes de honda de plomo, monedas y, en las proximidades, fragmentos cerámicos y restos constructivos, todo ello fuera del área vallada del yacimiento.

 

Estratigráficamente, el Gran Bronce apareció en un nivel arcilloso que se asienta sobre otro de arenisca en el que se incrustaba una esquina de la placa. Sobre la capa de arcilla había otra de gravilla natural que, poco antes de efectuarse la cata, fue parcialmente retirada por los vecinos de Botorrita.

 

Físicamente se trata de una placa de 73 cm en el sentido de la escritura, por 52 cm y con un grosor que oscila entre 6 y 4 mm. Apareció partida en dos grandes fragmentos, recuperándose después otros 92 de dimensiones variables, correspondientes a la esquina superior derecha. Los análisis metálicos indican la presencia de plomo en la aleación, así como de burbujas en el interior del menor de los dos fragmentos mayores, el cual carece de escritura.

 

 

Mientras que los dos bronces anteriores mostraban huellas de fuego (sin duda como consecuencia de incendios provocados por la destrucción bélica de la ciudad), éste no presentaba alteración térmica alguna. Por lo que respecta al sistema de sujeción, el Gran Bronce muestra seis orificios circulares, ordenados formando dos triángulos con la base paralela al borde superior de la placa, muy cerca del mismo, y prácticamente en el centro de su longitud. Quedan todavía restos de los clavos en estos orificios, cuya factura no afectó al texto, al contrario de lo que sucede con el orificio superior central de la tabula Contrebiensis (único bronce escrito en latín aparecido en Contrebia). Dado que la escritura se extiende hasta el límite del lado izquierdo y del borde inferior del Gran Bronce, resulta evidente que se expuso sujeto por los dos grupos de orificios citados que forman triángulos, quedando libre el resto.

 

En cuanto al documento en sí, presenta una buena ordenación en sus líneas que, al igual que en el caso del bronce latino, hace pensar que su preparación fue cuidadosa y que, tal vez, se trazara previamente un borrador o plantilla. A diferencia de los otros dos textos anteriores, aquí la leyenda está realizada con la técnica del puntillado y, como en el anterior celtibérico, las palabras se separan mediante dos puntos.

 

El Gran Bronce de Botorrita contiene un texto en lengua celtibérica, escrito en semialfabeto ibérico, si bien no sería de extrañar la presencia de alguna influencia lingüística del ibero, dada la situación culturalmente fronteriza de Contrebia Belaisca. Por lo que respecta a su cronología, lo único que podemos decir, mientras no avance el trabajo arqueológico en la zona de hallazgo es que, probablemente, debe ser coetáneo del anterior bronce celtibérico y que, por los materiales aparecidos en el inmediato entorno (los glandes de honda citados), su abandono debe coincidir con algún acontecimiento bélico. A continuación puede verse uno de los triángulos de sujeción, con restos de clavos, y signos visibles de la zona superior derecha del bronce. Todo ello sin restaurar.

 

 

 

 

El Cuarto Bronce de Botorrita

En octubre de 1994 se produjo el hallazgo casual, por parte de D. José Mª Oliete, del que es tercer bronce celtibérico de Botorrita, y cuarto encontrado en Contrebia Belaisca. Apareció en terrera procedente de las obras de ampliación de la carretera comarcal a Fuendetodos, pudiéndose precisar bastante bien la zona de la que se extrajo. Se trata de un fragmento que reproducimos aquí, escrito por las dos caras, con el texto en posición inversa en una respecto a la otra.

 

 

Cara A

Cara B

 

 

Tal abundancia de hallazgos epigráficos de esta índole, unida a la extensión de la ciudad, su pujante economía y el destacado papel que sabemos desempeñaba en el entorno sociopolítico nos llevan a concluir que estamos en presencia de elementos pertenecientes a un gran archivo documental que futuras investigaciones arqueológicas pondrán a la luz. Esta pieza, como las anteriores, puede fecharse en el siglo II o primer cuarto del siglo I antes de Cristo.

 

La bola de catapulta

Es de piedra arenisca y se encontró durante unas obras efectuadas en 1996 en el casco urbano de Botorrita. Procede sin duda de Contrebia Belaisca. Tiene 97 cm de perímetro, 30 cm de diámetro, y presenta una inscripción excisa en signario ibérico que ocupa unos 10 cm de altura y 21 cm de longitud. La inscripción parece decir n-a-i. Sin entrar en debates filológicos, cabe apuntar que "nai" en vasco significa: voluntad, aspirante a dueño, candidato, deseo, anhelo, ánimo de, intento, desear, codiciar, apetecer, pretender. Y "naikabe" significa: desgracia, voluntad de acción (ver Diccionario Vasco-Castellano de Isaac López-Mendizábal. Editorial Auñamendi, 5ª edición).

 

 

 

 

 

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BIBLIOGRAFIA

 

- Díaz Sanz, María Antonia, y Medrano Marqués, Manuel: "Primer avance sobre el gran bronce celtibérico de Contrebia Belaisca (Botorrita, Zaragoza)", Archivo Español de Arqueología 66, 243-248. C.S.I.C. Madrid, 1993.

 

- Díaz Sanz, María Antonia, y Medrano Marqués, Manuel: "La campaña de excavaciones arqueológicas de 1992 en Contrebia Belaisca (Botorrita, Zaragoza)", Arqueología Aragonesa 1992, 87-91. Zaragoza, 1994.

 

- Pamplona, J.J.: "Breve nota de un yacimiento inédito en Botorrita", Caesaraugusta 9-10, 148. Zaragoza, 1957.

 

- Pellicer Catalán, M.: "Informe-diario de una prospección por el río Huerva", Caesaraugusta 9-10, 137-146. Zaragoza, 1957.

 

 

 

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